El disco bus de NS

Y es que los holandeses son unos cachondos. Especialmente los de NS, que les da lo mismo ponerte una multa por no validar el billete como montarte una discoteca ambulante.

Fiesta, fiesta mexicana!!

Pero empecemos por el principio. Resulta que ayer nos fuimos de barbacoa a casa de un amigo mexicano, Pablo. La casa en cuestión está en Rotterdam, cerquita de Delft. Como buenos ciudadanos, compramos nuestro billete, Weekend Return por si las moscas, y hala! a patearnos la ciudad en busca de la casa. La casa es una pasada, de las grandes y con todo incluido (Ummm, que pinta tenía ese iMac nuevecito en la mesa). Estuvimos allí un buen rato en agradable compañía, y después decidimos irnos al concierto del Erasmusbrug.

Barbacoa en casa de Pablo

Creo que había una competición náutica que acababa en el puerto de Rotterdam (de hecho creo que aún hoy sigue, voy a comprobarlo más tarde ejem, ya ha terminado), y que por eso se celebraba algo allí. En fin, nuestras típicas excursiones improvisadas. Y claro, nos pasó lo de siempre. Que el concierto empezaba a las 22h y nosotros fuimos para allá a medianoche. Cuando nos acercábamos al puente vimos un mar de gente en dirección contraria. Ui… creo que la party is over.
Pero nosotros seguimos en nuestro empeño, nadando a contracorriente. Al ver que la plaza estaba desierta nos dimos cuenta por fin que habíamos llegado un pelín tarde.

Vuelta a casa

Pues res, a ver si encontramos algo. Después de varios intentos fracasados en bares con gorila, de varios abandonos por cansancio, y otro pateo de la ciudad, un grupo reducido acabó en un pub irlandés dónde había un live concert. El concierto acabó. La música también se acabó. Y al mirar el reloj y ver que eran casi las 3.

Ey! Que perdemos el tren! A la estación Centraal enseguida!

Pero al llegar a la estación, sorpresa! No sólo no había tren, si no que el andén estaba cerrado. Es decir, no más trenes por hoy. ¿Qué!?

Pues eso, que por extrañas y misteriosas razones, no había más trenes. Preguntamos a la chica de NS-info, y resulta que por obras en los túneles, la estación cierra de noche, y que hay que coger un bus. El disco bus. Y el bus sale a las 4h04. Fantástico. Eso me recuerda al NitBus de Barcelona. No sé porqué será. ;-P

Después de despotricar un poco contra la empresa ferroviaria neerlandesa, nos sentamos a esperar el bus. Lo bueno es que hasta los holandeses estaban confusos. Les veías preguntar a la chica de NS-info y maldecir por lo alto un rato después.

Por fin llega el bus. Subimos. Unos altavoces en el techo. Luces de neón a los lados. Música tecno-dance-loquesea a todo volumen. Wuah! Qué siga la fiesta!

Ejem…

Pero veamos, la gente se va a su casa a descansar. Se supone que la fiesta ha acabado. Pero el conductor sigue en sus trece y quiere amenizar el viaje. En fin, se agradece el detalle. Al menos yo lo agradezco. El señor de mi derecha no parece tan contento.

Holandeses subiendo al tren de NS de forma masiva

Llegada a la estación más próxima y traslado a un tren de verdad. Revisores por todos lados. Todo el mundo empujando para entrar. Holandeses en estado salvaje. Suerte que los revisores al menos tienen la delicadeza de no validar los billetes, o sea que hoy podríamos volver a Rotterdam por la cara. 😉

La guinda del pastel

El episodio del tren ya es el desmadre total. Imaginad la escena. Yo muerto de sueño, escuchando a Nico, mi compañero de viaje, hablandóme del comportamiento humano. Especialmente de la transformación que sufren los holandeses. Educados y civilizados de día, salvajes de noche. En ese preciso instante, unas butacas más adelante, un chaval tira la cena al suelo. Momento de conmoción en el tren. La mitad no se ha enterado. Son las 4 y media de la madrugada. Sus dos compañeros de vaje, evidentemente, sí que se han enterado. Por suerte no les ha salpicado excesivamente, pero por su cara de asco, el contenido de su cena no es muy agradable a la vista una vez digerido. Se levantan y se van. Les comprendo.

El chaval queda solo. Los de al lado se tapan para no verlo y, sobretodo, no olerlo. A mí ya todo me da igual. El chaval sonríe. Es feliz. Ha conseguido su meta. Ha llegado a lo más alto.

“Me he hartado de vino y he potado en el tren de NS. Molo mogollón.”

Sí, se le ve feliz. En mi estado de ya todo me da igual, también le sonrío y levanto el pulgar. El chaval me devuelve la sonrisa y también levanta el pulgar. Se siente querido y orgulloso de su hazaña.

“Sí, lo sé. Soy el más guai del tren!”

Por suerte, Delft no está muy lejos de Rotterdam, y llegamos pronto. Los demás no tendrán esa suerte. Al pasar por delante del chico potador de trenes, giro la vista y… madre mía, qué habrá comido este animal!

Y es que los holandeses, en el fondo, son unos cachondos.

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One Response to El disco bus de NS

  1. xesc says:

    Por cierto, y aunque no venga a cuento con la historieta del tren, yo me pregunto: ¿qué hace una bici en el pasillo del laboratorio?

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